“Os adentráis en el camino inexplorado, al final aparecerán infinitos secretos”. Autor Desconocido

Los antiguos guerreros japoneses se entregaron totalmente al entrenamiento para convertirse en expertos en la lucha a muerte con otros seres humanos; en contraste, los que entrenamos Artes Marciales hoy, no tenemos este mismo propósito o razón de ser de nuestra práctica.

No obstante que las condiciones de lugar, tiempo y objetivos sean totalmente distintos, los que entrenamos Artes Marciales Tradicionales como el Ninjutsu, intentamos captar las enseñanzas de estos guerreros, conservadas a través de los siglos por Los Legendarios Maestros y eventualmente por Los Grandes Maestros Modernos.

Hoy somos enseñados por Maestros Contemporáneos, que en su mayoría, nunca han usado una espada real o ninguna otra arma para matar a otra persona, pero que si han demostrado ser capaces de transmitir esa comprensión heredada, de quienes como guerreros en antaño si lo hicieron en los campos de batalla.

Recibir, experimentar, conservar y a su vez transmitir este estado es importante para El Estudiante de Tatsujin Dojo, para quien el interés por la técnica, está en mantener su integridad combativa y moral intactas, las cuales no deben perderse, a pesar del hecho, que esto nunca deberá ser usado para matar o herir a otro ser humano.

Darse cuenta de esta paradoja no es solo una cuestión de entendimiento y tampoco es una demostración de inteligencia, es solo la consciencia de aquel que quiere aprender lo que realmente importa, pues comprender que las Artes Marciales Japonesas van más allá de las técnicas de combate, es abrirse a aspectos humanamente más profundos.

Un estudiante que entiende la visión positiva de La Filosofía de las Artes Marciales que practica, puede convertirse en una persona con un alto sentido del respeto y de la responsabilidad, que entre otras cualidades, constituyen parte fundamental del legado no solo técnico, sino también moral y ético del Guerrero Tradicional Japonés.

Que lo anterior suceda puede evitar que las Artes Marciales declinen o degeneren.

Ahora quizás podamos entender por fin, a esos maestros “quisquillosos”, que insisten de manera irritante, en que solo hay una forma de seguir el “Budo” o “El Camino del Guerrero”, pues saben mucho mejor que nosotros el terrible daño y sufrimiento que puede causar un malentendido en este sentido.

– ¡Sensei! ¡Sensei!
Llego corriendo y gritando el Senpai
– ¿Qué sucede?
Indago el Maestro.
– ¡Todos tus estudiantes han tomado las armas y se enfrentan unos a otros!
¿Qué debemos hacer?
Pregunto angustiado el Senpai
– ¡Nada! – contesto contundente y sereno –. Que se maten unos a otros.
Así tal vez por fin aprendan.

¿Dejará de ser necesaria toda explicación y corrección?

Alejandro Estrada E.
Director Tatsujin Dojo Colombia

Republicado (Publicación Original 26 de Octubre de 2018)